Hatha Yoga y vía tántrica: las virtudes que te aportarán las prácticas yóguicas menos conocidas en Occidente

En su nuevo libro Cuerpo consciente, el profesor de yoga y meditación Denis Criado reivindica el yoga menos conocido en Occidente, es decir, aquellas prácticas que buscan un enfoque holístico y menos orientado a los resultados concretos (como perder peso o ganar elasticidad). En concreto, Denis Criado explora la vía tántrica aplicada al hatha yoga.

En este fragmento de Cuerpo consciente encontrarás las múltiples virtudes que tiene practicar y profundizar en el yoga entendido desde esta perspectiva, y verás que, respecto a otras concepciones del yoga más “técnicas”, esta supone toda una liberación.

Durante las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI, han surgido Yogas más «técnicos» y muy enfocados en el «conocimiento» del cuerpo, en lugar de en una comprensión más sabia del mismo, que es la esencia real del Yoga, y aun así ha seguido evolucionando como ha sucedido a lo largo de los siglos.

Y esto nos lleva a comprender la importancia de practicar Yoga desde una mirada consciente, porque, como se está constatando por instituciones de referencia como la Universidad de Harvard, hay una necesidad de prácticas que centren nuestra atención en el momento presente y que nos ayuden eficazmente a reducir el estrés. Debido a esta necesidad causada por nuestro estilo de vida moderno, las prácticas de las tradiciones espirituales están evolucionando hacia prácticas más holísticas y meditativas, con una visión más integral que incluye todos los aspectos de nuestro ser y de nuestra vida, tal como sucede en el budismo, que está respondiendo a esta necesidad; el Yoga no es una excepción. Lo curioso es que el Yoga en su esencia ya ofrece esa visión holística y consciente. Y aquí la vía tántrica, no tan conocida en Occidente, aplicada al hatha yoga resulta clave. Porque el tantra es una filosofía gracias a la cual, a través de las prácticas yóguicas, aprendes a vivir en el mundo, y no fuera de él.

Para recoger los frutos que ofrece el Yoga, de la forma que se me enseñó en el linaje tántrico, resulta fundamental pasar de una práctica mental, que condiciona o tiene conocimiento del cuerpo, a una práctica consciente, que te permite acceder a la sabiduría del cuerpo.

Según la visión tántrica, el raja yoga es tomar consciencia o ser consciente, es la práctica de prestar atención sin juicio o crítica, reactividad o análisis, de todo aquello que sucede dentro de nuestro cuerpo y mente en el momento presente, así como en nuestro entorno inmediato. Siendo consciente, tienes la sensación de que estás profundamente bien, aunque las cosas a tu alrededor no lo estén, y sufres menos. Desde la consciencia, la felicidad habita en los momentos, esos en los que estás profundamente conectado contigo mismo y experimentas paz, sinceridad y calma.

Practicar las posturas hatha yoga, desde la consciencia raja yoga es abrirse al cuerpo y a su inteligencia desde la observación y escucha, desarrollando de esa forma compasión hacia ti y hacia lo demás.

Al practicar un Yoga más consciente se cubren principalmente cuatro áreas clave: despertar (consciencia abierta y libre), crecer (desarrollo de una mayor compasión y no crítica), limpiar (liberar aquellos aspectos somáticos ocultos e inconscientes) y manifestar (cultivar una vida alineada con nuestro propósito vital).

Por lo tanto, los siguientes cambios que podrás experimentar con tu práctica de Yoga más consciente y menos mental a través del cuerpo son:

  • Reconocer tu rendimiento y graduar el nivel de intensidad de cada sesión sin necesidad de compararte. Algunas veces será más sencillo que otras, sin embargo, podrás satisfacer las necesidades de tu cuerpo sin necesidad de medir si se alcanza o no el objetivo que te has propuesto, y experimentarás un estado de profunda relajación.

  • Entender el cuerpo como una entidad única y que no existe una postura perfecta, sino que las posturas se adaptan a tus necesidades. Se han de concebir como herramientas para liberar la tensión crónica, estirar y fortalecer los músculos.

  • Activar la energía vital que fluye dentro del cuerpo. Según la visión del Yoga, en el cuerpo fluye energía vital (prana) vinculada a la respiración y que se equilibra gracias a las posturas, distribuyéndose de forma uniforme por todo el cuerpo, ofre‐ ciéndote vitalidad y serenidad.

  • Cultivar un estilo de vida saludable, modificando hábitos insanos; desarrollas sensibilidad hacia las necesidades de tu cuerpo, facilitándote conseguir una transformación exitosa. Practicando Yoga desarrollas la sabiduría corporal, la gran autoridad que te permite decidir qué es mejor para ti mismo.

  • Aun fuera de la sesión de Yoga, sus beneficios pueden proyectarse en la conexión a la vida cotidiana. Cuando asumes el Yoga como parte de tu vida, permaneces abierto a los cambios que la vida impone, te aceptas y aceptas a los demás; no existen juicios ni críticas.

  • La autoaceptación te alivia en las posturas y gradualmente aquieta al crítico interior. Esto es esencial para poder adentrarte más profundamente en el cuerpo tal como es. Al liberarte de los condicionamientos y miedos de «cómo» exactamente deberías hacer la postura, puedes calmar la mente y su voz crítica. Te abres a la sabiduría del cuerpo que ofrece la postura.

  • Tu crecimiento espiritual y psicológico aumenta, y ello favorece que las emociones intensas puedan vivirse con gran plenitud, permitiéndote observar la actividad de la mente con compasión, mejorando la habilidad para relacionarte desde la expresión y la capacidad de escucha a los demás, y haciendo posible que lleves una vida consciente y contemporánea.

  • Por medio de la práctica del Yoga, el cuerpo experimenta una transformación profunda, impulsando el máximo potencial del cuerpo, nutriéndolo, alimentando el corazón y aclarando la mente. El Yoga te abre paso a un camino donde los obstáculos que bloquean y dañan el progreso natural de tu propio desarrollo humano se deshacen con mucha más facilidad. La práctica constante estimula el proceso de cambio positivo.

El Yoga te abre la posibilidad a través de una mirada consciente del cuerpo, e independientemente del método y estilo de Yoga que practiques, a desarrollar tu máximo potencial. Porque si te alejas del cuerpo, te alejas de la vida. En esencia, el Yoga te enseña a vivir, a estar plenamente vivo, a abrirte a la vida con todo el esplendor que puede llegar a ofrecerte en cada momento.

Te invito a que reconectes con la sabiduría innata, aquella que convierte la propia práctica en la misma meta, y como en muchas ocasiones he escuchado:

«Si el Yoga que practicas no cambia cada aspecto de tu vida, no es considerado Yoga».

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