'Las gotas', una reflexión de Mario Satz en tiempos de recogimiento

Mario Satz es poeta, narrador, ensayista y traductor. Nació en Coronel Pringles, Buenos Aires, en el seno de una familia de origen hebreo. En 1970 se trasladó a Jerusalén para estudiar Kábala y en 1978 se estableció en Barcelona, donde se licenció en Filología Hispánica. Hoy combina la realización de seminarios sobre Kábala con su profesión de escritor.

Abandono un rato la cuarentena para ir a pasear a Pampa, nuestra perra. Con mascarilla y la esperanza de que no pase nada malo. Entretanto, mis hijas, cada una en una ciudad con sus respectivas familias, no tienen el privilegio de un espacio más abierto. Trato de buscar signos positivos aquí y allá. Hoy encontré el discurso feliz de la lluvia sobre la hierba, un árbol goteando sobre las matas. Todo se ha vuelto a cuentagotas, todo bien parece escaso, toda relación, forzada a la distancia, un privilegio del que se nos priva. Querría no pensar pero es imposible, la negatividad del plasma psíquico que sobrevuela el planeta es difícil de disipar.

 No es eso, empero, lo que dicen las gotas. Hablan de una nueva transparencia, del bien que le harán al suelo, del viaje hacia las napas oscuras. Por ahora no tienen más interés que beneficiarnos, y quizás eso debería bastarnos. Sin embargo, todas nuestras operaciones mentales y nuestros esfuerzos son frágiles ante este incomprensible y súbito mal. Como la situación es del todo inédita dada su dimensión, requerirá de una solución global y por el momento desconocida. Hacía mucho que no llovía y las plantas lo agradecen, las rosas de pálido amarillo que suben por la pérgola no tienen nuestro miedo ni nuestra preocupación.

Debemos dejar de lado el mensaje de los apocalípticos y los agoreros, el mal que nos ha caído encima no es provocado por el hombre. Nadie inventó este virus para atacar a otro pueblo, mutó por su cuenta y es uno de los tantos que andan haciendo de las suyas por ahí. Nuestra responsabilidad actual y futura es dedicar más medios a la prevención en salud y a la calidad de nuestra alimentación y menos al fútbol y a la fórmula uno. Estamos en el umbral de un nuevo sistema de aprendizaje y transmisión de conocimiento. Esta es la hora de los verdaderos héroes, los que salvan vidas y no quienes meramente  vienen a divertirnos o distraernos.

Cuando despertemos de esta pesadilla habrá que plantarse qué cosas son prioritarias y cuáles gastos y dispendios son innecesarios. El Corán dice que el hombre fue hecho a partir de una gota, de manera que al oír los restos de la lluvia sobre las hojas no puedo dejar de pensar en los hombres y las mujeres que nacerán mañana y a los que habremos de contarles por lo que hemos pasado. Los sufíes sostienen que hay dos maneras de aprender: por el estudio o por el sufrimiento, y en la situación actual es el sufrimiento el que nos aboca al estudio, a una velocidad tan acelerada como universal. Cientos, miles de manos mueven sus probetas y esmeran la efectividad de sus vacunas. Roguemos para que lleguen pronto.

Alguna rosa se adelantará a las tardes de abril para alegrarnos la hora. Aunque frágil, necesitamos de su bella esperanza para continuar. Aplaudamos su apertura como aplaudimos a quienes velan por nuestra salud. La mejor manera de que se nos acerque la gracia comienza por dar las gracias.

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